El espacio entre la danza y la somática

Desde hace años he decidido compartir, investigar y crear en el campo somático fuera y dentro de los campos educativos y escénicos formales, ambos contextos presentan sus limitaciones. Mucho tiempo me he considerado anarquista con responsabilidad, como diría Mary Fullkerson.  El campo de investigación se expande libremente en un contexto donde no hay línea a seguir o requisitos institucionales que cumplir.  Actualmente la escena formal empieza a poner atención en la somática, aunque todavía existe la idea de que se trata sólo de algo terapéutico o que desarrolla la conciencia corporal.  Cuando alguien me dice eso, siempre respondo que se trata justo de lo contrario:  de inconsciencia corporal, de dejarse poseer por fuerzas que van más allá de uno mismo y ahí entran conceptos como el de azar que caracterizó a la danza posmoderna.  Entra también el concepto de Mabel Todd, para ella trabajar con los huesos es trabajar con la casa del inconsciente.  Entra también el concepto de fractales y de los pequeños cambios que dan soporte a los grandes cambios, el terrorismo poético de Hakim Bey, y los espacios que deja el sistema que no es omnipresente.     Este excelente artículo de Ray Scwartz describe muy bien la relación amorosa y los malos entendidos entre la danza y la somática, las diferentes posturas polticas y filosóficas. Según Ray, "Quizás con cuidado y compromiso podamos convertir el silencio entre estas dos culturas en un espacio. No un espacio de vacío y malos entendidos, sino un espacio potencial para el respeto mutuo y la claridad de propósitos". No sé si eso sea posible, pero se abren huecos, eso sí, y eso es interesante. 


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